José Luis Valverde, periodista.

La imagen sigue viva en la memoria, don Rodrigo Carazo Odio, entonces presidente de la república dirigía el discurso de inauguración del hospital Materno Infantil en San Vito de Coto Brus.
Los emisarios del Fondo Monetario Internacional casi le exigían no ponerlo al servicio de los habitantes, el mandatario los mandó con las maletas para otro lado, el resto es historia, posiblemente de la más grande sacada de clavo de un organismo financiero contra la indefensa nación.

El tiempo ha pasado, los gobernantes son otros, los vientos parecen propicios al irrenunciable deseo de quienes priman al don dinero por encima de los seres humanos.
EN LA PANGA
Para entonces un adolescente correteaba en tierras guanacastecas, de vez en cuando se subía en una panga para ir a pescar, a ratos la dejaba en la orilla para encaramarse en las olas a surfear sobre la blanca espuma.
Nogui Ramón Acosta Jaén, el jovencito de ayer tuvo la posibilidad de estudiar en la Universidad de Costa Rica, los títulos le han permitido escalar en la función pública, asesor, vice ministro, ministro, ahora diputado con treinta legisladores aliados, con ellos piensa refundar la más emblemática institución del país, la Caja Costarricense de Seguro Social.

La salvaguarda de la administración y gobierno del Seguro Social, parece importarle poco, lo intentará “independientemente de que digan hay una autonomía constitucional de la CCSS”.
De primera mano plantea la revisión de si es necesaria toda la infraestructura y cuánto debe pagarle el estado a la benemérita institución.
Le incomodan aspectos del régimen de pensiones de invalidez, vejez y muerte, la alta expectativa de vida al nacer alcanzada por los habitantes de la nación, anhela la pensión mínima de supervivencia, el resto a apañársela como puedan.
“La Caja se va a mantener, pero ¿cuál y con qué plata?”. Ahí el agudo dilema desde la comodidad de su curul legislativa.

BISTURÍ
Entre los conocedores hay coincidencia, la Caja Costarricense de Seguro Social debe llevarse de urgencia al quirófano, no obstante; el diagnóstico equivocado en vez de salvarla la puede llevar al colapso total, mientras, algunos se frotan las manos con el negocio de la vida del prójimo.
Las condiciones demográficas, económicas, sociales han variado sustancialmente desde la Costa Rica descalza, enferma, pobre de 1941 cuando el comunista Manuel Mora Valverde, Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez y el presidente de entonces Rafael Ángel Calderón Guardia crearon a la Caja Costarricense de Seguro Social.
No es sostenible el despacho de medicamentos en bolsas a diestra y siniestra para engordar el mercado ilegal en el Parque La Merced o en el hermano país del norte.
Tampoco se debe tolerar el negocio ilícito de incapacidades otorgadas desde la cama de un hospital, simplemente porque quien la extiende está facultado legalmente para hacerlo.
No es de recibo la infraestructura desperdiciada tarde y noche, mientras se obliga a los pacientes a madrugar en procura del campo para plantarse enfermo frente al personal de salud.
ALGO DE RAZÓN
Puede a Nogui Ramón Acosta Jaén le asista algo de razón.
La pregunta de fondo es sí él, Marta Eugenia Esquivel Rodríguez, quien antes del parlamento ocupó la presidencia de la entidad o José Miguel Villalobos Umaña, ex director con disputa por adeudos pendientes, son las personas idóneas para dirigir a buen puerto la nave mientras hace agua en el mar embravecido.
MUY «NICE»

A la presidenta de la república Laura Fernández Delgado, le suena muy “nice o pipirisnais” (como dicen los jóvenes) la urgencia de nombrar al frente de la Junta Directiva varios Chief Excutivo Oficer “CEO”, por sus siglas en inglés, algo así como doña toda de la mano de la tecnología, por supuesto con la inteligencia artificial lanza en ristre.
El debate impostergable es más de fondo ante el panorama de la población envejecida, los altos costos de atención imposibles de sufragar en las estrechas economías familiares.
La importancia de privilegiar la educación, promoción de la salud, estilos de vida saludables, frente a la población cada vez más sedentaria con pésimos hábitos de consumo, fomentando desde temprana edad la obesidad, aparición de enfermedades crónicas de alto costo el resto de la existencia.

Puede el modelo esté agonizando, ese de los visionarios colocando colegios técnicos en las comunidades alejadas, clínicas, hospitales materno infantiles en lugares de difícil acceso como Upala, Los Chiles, La Cruz, en la zona fronteriza norte, San Vito o Ciudad Neilly en el sur, Limón, Tortuguero, Cariari en el Caribe, Quepos, Chomes, Puntarenas en el Pacífico, pero el nuevo no puede construirse desde los eternos faltantes de dinero, por el contrario, como lo propusieron estadistas del pasado deberá propiciar la mejora en la calidad de vida, oportunidades para los jóvenes, quienes como Nogui Ramón, las tuvieron para alcanzar la ansiada movilidad social, nunca entregar la inteligencia como parias.
ENSEÑARLES A NO COMER
Ciertamente, si sacamos a los hijos de estudiar, racionamos la comida en los hogares, nos privamos de agua potable, electricidad, el dinero rendirá para llegar al final de la quincena, pero estamos condenándolos a morirse de inanición o entregarle el alma al sicariato.
Como el burro del cuento, su amo enseñándole a no comer, cuando aprendió se murió de hambre.
Otto Von Bismarck, el padre de la seguridad social reconocía a la diplomacia y la política como el arte de lo posible, de lo siguiente mejor.
En Costa Rica la aletargada oposición espera la propuesta oficial sobre el tapete, cuando se pongan a pensar en serio, posiblemente el duro presagio de don Rodrigo Carazo Odio se haya cumplido, para entonces si llaman a Malaya ya Malaya irá muy largo, los ticos sin seguridad social, sin plata para ir a la medicina privada estarán con las manos vacías, sin Inés, sin el retrato.
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