Carlos Manuel Echeverría Esquivel.

“Posteé” en uno de los chats que agrupa a quienes han sido burlados por unade las subsidiarias del Banco de Costa Rica, el párrafo que transcribo a continuación. Algunos compañeros me han pedido elabore un artículo de opinión a partir de lo escrito:
“Lo que estos facinerosos han hecho y ahora amparados por la Junta Directiva del BCR, es destruir la confianza en la institucionalidad costarricense en todo sentido. Si el Poder Judicial no responde correctamente, castigando y obligando al cumplimiento de lo comandado por la SUGEVAL y más, el país en el que crecimos y que cosechó fama internacional por sus bondades…se acabó. La responsabilidad del Poder Judicial es enorme. Una instancia del aparato estatal costarricense le robó a sus ciudadanos la confianza y es contagioso en todo el aparato estatal. ¿Por qué es culpable en BCR? Porque al BCR le corresponde primero escoger bien a sus funcionarios y segundo vigilarlos, más cuando de plata se trata.”

Efectivamente así es y me baso al decirlo en las prácticas reconocidas de la gestión pública y privada, así como al menos la ley 6227, General de la Administración Pública de Costa Rica. Es el BCR el que debe dar la cara y a éste le toca asegurar que los estafadores y los integrantes de la red de cuidado que parece existir, sean castigados por la ley. El daño es enorme y trasciende al BCR y los asaltados. La desconfianza respecto al sector público se extrapola y afecta a todo el aparato del Estado, pues si una institución bancaria estatal de la magnitud del BCR estafa, que se puede esperar de cualquier otra instancia.
Si el Poder Judicial no se empeña en que la justicia se imparta pronta y cumplida, la desconfianza será total, como lo será el desprestigio del Poder Judicial y ni qué decir del Banco de Costa Rica. Se hundirá el estado costarricense y con ello nuestro modo de vida, que hasta no hace mucho nos llevó a buen puerto. Será vital el papel que jugarán los jueces y su honestidad, algo que en términos general hoy la ciudadanía cuestiona por algunos casos y con razón. La Corte Suprema no puede desentenderse.

Algo que me preocupa.Algunas personas han cuestionado, periodistas inclusive, que el BCR responda a SUGEVAL como lo ha hecho. Alguien irreflexivamente ha cuestionado que el BCR traslade fondos para reponer lo mal gestionado, para decirlo de alguna forma elegante, por sus funcionarios aunque estos hayan actuado q negligentemente o, podría pensarse, al menos con complicidad.
La verdad es que el estado costarricense constantemente estápagando multas, en el caso de los préstamos internacionales no aprobados por ejemplo o ajustes cuestionados a constructoras que alegan no cumplir por motivos ajenos a ellas. Los juzgados o entes autorizados como la SUGEVAL por ejemplo, constantemente obligan a entidades del estado a asumir el pago de demandas justificadas. Ergo, la idea de que el BCR no debe trasladar lo comandado por la SUGEVAL al BCR SAFIno es de recibo, no se sostiene.
La Junta Directiva del BCR, que ordenó no girar y más biendecidió “pelear” el asunto en el juzgado, podría estar complicándose. Así mismoel Banco se complica por la lentitud con la que maneja el tema acusatorio. No se ve ni se anuncia tan siquiera “movimiento en el bullpen”.