Atentos: la disciplina positiva debe volver al hogar y a las aulas

Atentos: la disciplina positiva debe volver al hogar y a las aulas

  • A partir de 2026 la conducta formará parte importante en la calificación de los estudiantes, según lo ha señalado el MEP
  • Es primero en el hogar, donde se deben establecer normas de convivencia, comunicación asertiva y valores morales
  • La disciplina desde temprana edad, enseña a los niños como auto regularse, asumir responsabilidades y relacionarse en distintos escenarios.
  • En los últimos 3 años, los conflictos y enfrentamientos protagonizados por alumnos de primaria y secundaria se han multiplicado y agravado en el país.

Adriana Núñez Artiles, VISION CR

«Donde hay buena disciplina, hay orden y rara vez falta la buena fortuna»

(Nicolás Maquiavelo, 1469-1527, escritor, filósofo y diplomático italiano)

Aunque en las últimas décadas han surgido innumerables teorías y proyectos educativos tanto para aplicar en el hogar como en las aulas, que desafían las reglas del aprendizaje e incluso los límites saludables, con la finalidad de -supuestamente- estimular “mayor creatividad” y apertura durante el desarrollo de los infantes, muchos de ellos no han rendido los frutos esperados. Al contrario, en incontables casos, la permisividad o la indiferencia de los cuidadores, causan daños a niños y adolescentes que desaprovechan sus muchas aptitudes, no conocen límites o los trasgreden constantemente.

En parte porque una cosa es descubrir qué habilidades tiene cada persona, apoyar su exploración y fortalecimiento, y otra muy distinta es dejar que los infantes deambulen de un lado a otro sin guía ni timonel, absorbiendo sin filtro explicativo, toda la información que les venga en gana.

Según lo ha reiterado la redactora de Infobae, Laura Lewin, en una publicación sobre el tema que data de hace dos años, “la familia es el primer y más importante entorno en el que los chicos aprenden a relacionarse con los demás. Es en este contexto donde forman los cimientos de la personalidad y los valores morales.

Sin embargo, cuando las familias se desentienden de su rol educativo, el impacto en la escuela podría mostrarnos alumnos con actitudes de indiferencia, apatía, falta de compromiso, e inclusive falta de respeto hacia los otros agentes del sistema educativo: compañeros, docentes y hasta directivos”.

Lewin resume en pocos párrafos la realidad a la que se enfrentan centenares de hogares y centros educativos en innumerables países, donde -amparados en todo tipo de excusas- muchos progenitores, familiares cercanos y cada vez más docentes, disponen de menos tiempo para ocuparse de establecer límites, reglas claras de convivencia o simplemente para corroborar que en el día a día, los menores de edad estén procesando adecuadamente el material informativo y educativo, y actuando conforme lo reclama la convivencia social.

La tendencia se revierte: regresa la disciplina positiva

Lo cierto es que ante un panorama tan complicado, que por seguir rutas más fáciles y libres de complicaciones, se fue dejando de lado, ahora es común que tanto a lo interno del hogar como en las escuelas, la situación les explote en la cara a padres, madres de familia y por supuesto, también a los maestros.

La disciplina positiva, en el hogar y el aula, es una herramienta que provee a los menores de edad habilidades para la vida.

Por ello, lógicamente, han resurgido las corrientes que promueven el retorno de la disciplina, como bien lo señala la Sección de Psiquiatría del Niño, el adolescente y la familia del Hospital Universitario de los Andes, al enfatizar que: “disciplina no es sinónimo de reprimenda, castigo, gritos o maltrato, sino un proceso a través del cual se enseña a los seres humanos -desde temprana edad- a respetar, a entender las consecuencias de los actos, a dar y a recibir y por supuesto, a adaptarse a una realidad que impone ciertos límites”.

La disciplina positiva, beneficia el desarrollo integral de los niños, fortaleciendo su autoestima, habilidades socioemocionales y la capacidad de autorregulación. Adicionalmente, mejora la comunicación y reduce conflictos en el hogar y la escuela. Es un enfoque indispensable que fomenta la autonomía, la resolución de problemas y el respeto mutuo. Además, en el ámbito familiar, crea vínculos fuertes y seguros.

Obviamente, son los adultos -padres, guías o profesores- los encargados de velar por el cumplimiento de las normas que rigen el hogar o el aula. Pero también son responsables de facilitar, en un marco de respeto y serenidad, que los niños y adolescentes expresen su opinión y se sientan integrados a los planes comunes para mejorar la comunicación y la consecución de metas individuales y de grupo.

La disciplina positiva es también una herramienta que provee a los menores de edad de habilidades para la vida, al tiempo que les muestra que cometer un error no debe ser motivo de frustración, enojo o castigo, sino una posibilidad de aprender para salir delante de la mejor manera posible.

El aprendizaje de valores, entre ellos, autoestima, respeto, orden y disciplina, comienza en el hogar y se fortalece en las aulas.

El año escolar ya casi termina, pero a raíz de la cantidad de incidentes protagonizados por alumnos de escuelas y colegios del país, el tema es tan urgente y actual, que para 2026, a través del estudio de los registros de expedientes que manejan los centros educativos -los cuales documentan incidentes y señalan las medidas correctivas aplicadas- el Ministerio de Educación Pública (MEP), incorporará distintos indicadores para integrar la conducta en la calificación académica del próximo curso lectivo. Entre ellos:  la documentación de faltas -desde leves hasta graves- y el seguimiento de los casos a través de procesos correctivos y formativos.

Ojalá adicionalmente se ocupen también de reforzar la rigurosidad de las evaluaciones, tanto a nivel escolar como entre aquellos que estudian distintas carreras universitarias, pues muchos obtienen el título sin contar con una base de conocimientos suficientemente sólida.

Pero por el momento, esperemos que este esfuerzo de frutos. No obstante, es preciso poner en el tapete, que ello dependerá también, del apoyo que brinden los hogares de todos y cada uno de los alumnos, pues es allí, mucho antes de que alcancen la edad escolar, donde se les debe brindar a los menores de edad, la orientación disciplinaria y el sostén familiar indispensable para su sano desarrollo mental, físico y emocional.

(Foto de portada tomada del periódico Mensaje)

 

 

 

 

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