Federico Paredes, analista agroambiental.

Existe una extraña pero feliz coincidencia en estos tres días de abril; así en fila. Por un lado, el 22 de abril es el Día Internacional de la Tierra, el 23 es el Día Internacional del Libro y en el escenario costarricense, el 24 de abril recuerda la gesta estudiantil contra el proyecto de la empresa transnacional ALCOA.
Vamos por partes. El Día de la Tierra nació en 1970 en la mente del senador por el Estado de Wisconsin(EUA), Gaylord Nelson, quien quizás influido por las diversas protestas contra la guerra y los aromas pacifistas de los hippies (Love and Peace), pensó en lo significativo que sería dedicar un día del año para recordar lo importante que es cuidar y proteger la Tierra de los nefastos embates de la contaminación y la destrucción de los recursos vivos.

Esta celebración tuvo gran acogida en la arena internacional y fue adoptada como tal para “homenajear” a este Planeta.
El siguiente día de esta lista, el 23, es ampliamente reconocido como el Dia del Libro. No es una especie silvestre en peligro de extinción, pero como elemento de la cultura está seriamente amenazado por la facilidad que nos brinda la internet, mediante los dispositivos electrónicos, las redes sociales y la “nube” llena de información.
Gustos por la lectura hay muchos, pero hagamos un ligamen entre estas dos fechas, para indicar que existe una muy buena colección de libros que tratan con maestría los temas inherentes a la ecología, el medio ambiente y los peligros del Planeta.

La siguiente es una lista de obras que a lo largo de las décadas han reflejado (y lo siguen haciendo), puntos de vista que nos ilustran sobre la fragilidad de la Madre Tierra y de qué maneras podemos ayudar a revertir malas prácticas y costumbres erróneas que siguen, sin duda, afectando nuestro entorno vital.
La primavera silenciosa. Es un clásico de esta temática, escrito por Rachel Carson en 1962 que se considera como el gran impulsor del movimiento ecologista en el mundo. La gran revelación en esta obra es la tremenda amenaza que significa la aplicación sin control de los agroquímicos (fungicidas, insecticidas, bactericidas) en la agricultura intensiva, es decir, de interés comercial. Era la época del dicloro-difenil-tricloroetano o DDT, hoy totalmente prohibida su aplicación en muchos países.

Los límites del crecimiento. Escrito por Donella y Dennis Medows en 1972, diez años después del de Carson, este documento revela -por medio de un programa que utilizó simulaciones por computadora-, que no puede haber compatibilidad entre la curva del crecimiento exponencial de la población mundial y el agotamiento de los recursos del Planeta. Dicha obra hizo pensar seriamente a los desarrollistas en tratar de buscar el equilibrio entre una variable y la otra, para evitar el colapso agroambiental inminente.
La tierra intoxicada. Este es otro clásico de la década de los setenta (1973), que sigue la línea de La primavera silenciosa en cuanto al enfoque- denuncia; en este caso, su autor Maurice Pasquelot ilustra de manera didáctica, la gran contaminación que se está dando en los alimentos por culpa del exceso en la aplicación de sustancias químicas en el agro y en la industria. ¿Habrá variado esta situación en la actualidad?

Lo pequeño es hermoso. Escrito por el germano británico Ernst Schumacher en 1973, “Small is beautiful” se convirtió en otro clásico que se antepone a la corriente de aquella época, denominada “bigger is better”, resaltando la necesidad de buscar alternativas tecnológicas simples, amigables con el entorno, al tiempo que se desarrollen políticas públicas que no maltraten al medio ambiente y que le permitan a la gente, ser feliz.

La amazonia: viaje al centro del mundo. La autora brasileña Eliane Brum, publica en 2024 una magnifica obra que revela las grandes contradicciones que se dan en ese pulmón del mundo que es la Amazonia. La mezcla de elementos biogeográficos, con pinceladas de las culturas antropológicas, las amenazas de la corrupción, así como de los avances tecnológicos en un enorme bioma que es de toda la humanidad, permiten al lector formarse una idea de los cambios que como seres humanos debemos hacer.

Por supuesto hay muchas más obras en este gran catálogo ambiental, pero bástennos las anteriores para formarnos algunos criterios sólidos de este campo vital.
Por otra parte, el 24 de abril de 1970 quedará en la historia de Costa Rica, como el día en que una gran masa de estudiantes de secundaria y universidad, con el apoyo de otros colectivos, se manifestó de forma contundente para oponerse a la llamada en ese momento “Ley de ALCOA” (Aluminun Company of America).

Dicha ley pretendía ni más ni menos que otorgarle al derecho a esa empresa, de explotar la bauxita en el cantón de Pérez Zeledón al mejor estilo de la famosa Zona Americana en Panamá con su Canal. Este era el sensible punto de la soberanía ya que implicaba prácticamente tener un Estado, dentro de otro Estado.
El otro gran aspecto de esta lucha era el de la defensa de los recursos naturales (en este caso minerales) que se extraerían bajo un contrato leonino, como tantos que hay en el mundo.

Quizás la extracción de bauxita para obtener aluminio no era mala, pero si lo fueron los términos en que se daría esa concesión y que provocaron esa escaramuza nacional. Hoy probablemente lo que se buscaría es litio o algún elemento de tierras raras como el lantano, erbio o lutecio, de tanta demanda en la fabricación de diversos equipos y aparatos tecnológicos.
Ahí quedó para la posteridad, la placa que señala esta fecha, en la Plaza 24 de Abril de la UCR. Quienes tomamos parte en esa épica jornada nos sentimos orgullosos de que después de medio siglo, la historia de la lucha ambientalista no se olvide.
Tres fechas, tres actos importantes de implementar tanto a nivel personal como colectivo.