María Isabel Solís R., periodista y salubrista.

Costa Rica encontró el camino para eliminar al cáncer de cuello del útero, un tumor maligno que otrora fue el carcinoma que más mataba a la población femenina.
Hoy, afortunadamente, se ubica en el sexto puesto y podía descender más hasta desaparecer, allá por el 2060.
Esa posibilidad se está vislumbrando por los resultados obtenidos, tras una serie de decisiones que tomó el país en las últimas tres décadas tales como: establecimiento del Laboratorio de citologías, campañas para concienciar a la población femenina sobre la urgencia de hacerse el Papanicolaou (PAP), introducción y aplicación de la vacuna del Virus del Papiloma Humano (VPH)a la población de 10 años y reglamentar el abordaje de la enfermedad.
Adicionalmente, hace tres años, el país adoptó otra medida histórica: proporcionar a la población objetivo otra prueba que permite detectar la presencia del virus del Papiloma Humano, un virus que la ciencia ha implicado como causante de este tumor maligno.
La decisión de realizar este cambio se produjo tras la evidencia científica que ofrecieron diversos estudios realizados tanto en Costa Rica como en otros países y dirigida por organismos prestigiosos del mundo.
Norma contra el cáncer cérvico uterino
Como parte de este cambio, el Ministerio de Salud oficializó la “Norma Nacional para el Manejo del Cáncer Cervicouterino en los Servicios de Salud” que se publicó en el diario oficial La Gaceta el 5 de noviembre del 2023 y que dio 18 meses a los centros de salud públicos y privados para que hicieran los ajustes correspondientes. Ese plazo se venció a mediados del 2025.
De acuerdo con la norma, las mujeres de 20 a 29 años deben ser tamizadas mediante la citología convencional o Papanicolaou, mientras que las mayores de 30 años y menores de 64 años, se le debe realizar la prueba del virus del Papiloma, lo que permite una detección de lesiones en forma más temprana. En caso de que esta prueba salga negativa, se la tendrá que repetir cinco años después. Si sale positiva se ingresa a un protocolo establecido de seguimiento y tratamiento.
El Dr. Alejandro Calderón Céspedes dijo que, si bien la prueba para detectar la presencia del virus del Papiloma es más cara, es más efectiva, toda vez que se detectan lesiones más temprano y con mayor precisión pues la tasa de falla es muy baja si se compara con el PAP convencional.
El científico explicó que la introducción de esa prueba ha implicado la realización de una serie de ajustes a todo nivel, incluso en el Laboratorio de citologías, ubicado en La Uruca, con un único propósito: caminar hacia la eliminación del cáncer de cuello del útero.
La meta es posible. Ya el país avanzó considerablemente puesto que la incidencia por ese tumor maligno se redujo en relación con el año 2000, en un 62% y la mortalidad cayó en un 40%.
De acuerdo con el especialista, el país ha avanzado en la detección precoz del cáncer cérvico uterino, sin embargo, reconoció que todavía queda camino por recorrer hasta llegar a la eliminación de este tumor.
Uno de las aspiraciones es seguir la estrategia planteada por la Organización Mundial de la Salud OMS) que, se centra en tres metas principales conocidas como los objetivos 90-70-90 o sea:
- Vacunación: 90% de las niñas vacunadas contra el virus del papiloma humano antes de los 15 años.
- Tamizaje: 70% de las mujeres examinadas con pruebas de alta precisión antes de los 35 años y nuevamente a los 45.
- Tratamiento: 90% de las mujeres con lesiones precancerosas o cáncer invasivo tratadas.

En este momento, en Costa Rica se presentan cerca 285 casos por año y ocurren alrededor de 135 muertes por esta causa, pero la aspiración es llevar al piso esas cifras.