Adultos mayores merecen afecto, paz mental y calidad de vida

Adultos mayores merecen afecto, paz mental y calidad de vida

“Hay que luchar contra la idea de que el viejo es funcionalmente limitado (…) La mayoría de la población anciana no se halla impedida”

Dr. Ricardo Moragas, gerontólogo

“El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza”

André Maurois

Adriana Núñez, periodista VISION CR

De acuerdo con datos recientes -proyectados al 2024- del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en Costa Rica, el grupo de personas considerado adulto mayor, es decir, de 65 años de edad o más, representa aproximadamente entre el 10% y el 11% de la población total. La cifra se ha duplicado en las últimas dos décadas, lo cual pone sobre el tapete “un envejecimiento acelerado”, circunstancia indicativa de que para el 2050, uno de cada cinco costarricenses, sea adulto mayor.

Además de ciertas limitaciones, el dolor emocional provoca depresión en los ancianos

Aunque muchos de los adultos mayores se encuentran en buen estado de salud y por ello continúan contribuyendo con la sociedad mediante la prolongación del trabajo activo, al ejercer funciones de cuido para colaborar con otros miembros de la familia y/o ejecutando acciones de voluntariado en la comunidad donde residen, un número importante de ellos corre el riesgo de desarrollar padecimientos mentales tales como depresión y trastornos de ansiedad. Sin contar que conforme pasa el tiempo, también serán propensos a sufrir enfermedades crónicas, problemas de movilidad, etc.  propios del envejecimiento.

Además, en innumerables casos, debido al descuido y el mal proceder de quienes les rodean, podrían estar expuestos a experimentar lo que se conoce como “dolor emocional”, una especie de “herida interna” que se manifiesta como un sufrimiento psíquico y que a menudo se traduce en síntomas físicos tales como tensión en el pecho, migrañas, dolor estomacal o muscular, ansiedad y tristeza profunda.

Información puntual del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM) indica que el abuso contra adultos mayores en nuestro país es una realidad creciente que afecta principalmente a mujeres con algún grado de deterioro cognitivo de entre 60 y 69 años, y que la situación se produce a menudo dentro del entorno familiar. El dolor emocional que ello provoca, degrada sustancialmente la calidad de vida y desencadena otro tipo de padecimientos.

La soledad y el abandono deterioran severamente al adulto mayor

En Costa Rica, la prevalencia de dolor emocional -depresión/ansiedad- en adultos mayores es alta. Así lo reflejan estudios que indican un 31% de riesgo de depresión y 13% de depresión establecida en centros diurnos, afectando más a mujeres y personas con menor escolaridad.

Acciones u omisiones que lastiman

Según especialistas en geriatría y expertos en psicología, el dolor emocional en la tercera edad, proviene sobre todo de la pérdida de autonomía, debido al aislamiento social, la desolación ante la soledad no deseada o el sufrimiento a causa de los duelos por la muerte de allegados y seres queridos, que en esa etapa de la vida son más frecuentes.

Otros factores determinantes como las enfermedades crónicas, el miedo a convertirse en una carga, pero sobre todo, las agresiones, agudizan en los adultos mayores los sentimientos de irritabilidad, tristeza y en consecuencia, la depresión.

Aparte de las pérdidas por la muerte de cónyuges, amigos o familiares directos y de algunas limitaciones o enfermedades físicas, tanto el aislamiento social como la soledad -que en general sufre alrededor de la cuarta parte de las personas adultas mayores- están entre los factores de riesgo que más problemas de salud emocional y mental provocan.  

Muchos ancianos sufren agresión psicológica, física o patrimonial

Si a ello le sumamos los cambios drásticos en la calidad de vida, el maltrato sicológico, económico y en casos más graves, físico; la necesidad de adaptarse bruscamente a nuevas circunstancias; el miedo al abandono -que en ocasiones se vuelve una realidad- o a la muerte, entenderemos por qué muchos ancianos subsisten en un estado emocional de total fragilidad.

No obstante, frente a ese escenario que lastima a tantos, miles de personas permanecen indiferentes, aunque a muy corto plazo, ellos también, si tienen la bendición de vivir unos cuantos lustros más, podrían enfrentar en carme propia la misma suerte.

La realidad y los números hablan: la vejez está a la vuelta de la esquina

Al respecto, los datos de la Organización Mundial de la Salud son realmente reveladores:

Hace tan solo 3 años, 1100 millones de personas tenían 60 años o más. Según las previsiones, esa cifra casi se duplicará a 2100 millones en 2050, lo que representa en torno a una quinta parte de la población mundial.

EN días festivos, muchas familias salen a pasear y prescinden los adultos mayores

A finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala mundial. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, hasta llegar a los 545 millones

Datos actualizados señalan que una de cada seis personas adulta mayor, sufrirá algún tipo de maltrato o agresión por parte de sus cuidadores. Entre los adultos mayores de 70 años, alrededor del 14 % tendrá un trastorno mental.

Y es que, al igual que ha ocurrido en Costa Rica, la población mundial envejece rápidamente. Por ello, es preciso cuanto antes, promover en la población una toma de conciencia sobre los retos que ese panorama conlleva y una comprensión más profunda sobre la situación.

Tal y como los estudios lo infieren, cuando las personas alcanzan edades avanzadas, la salud mental estará determinada no solo por las experiencias vividas o por el entorno físico y social, sino también por los efectos -puntualmente citados- que causan factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento, entre ellos: pérdidas y duelos, discriminación  por edad, maltrato físico o psicológico, reducción de sus ingresos económicos,  agresión patrimonial, aislamiento social, abandono y soledad.

La moraleja, antigua como la historia de la Humanidad es muy clara: no le hagas -o no permitas que le pase a otro- lo que no quieras que te suceda a ti mismo.

 

 

Visitado 159 veces, 1 visita(s) hoy