Erwin Wino Knohr*, periodista.
La Navidad es un país que carece de territorio propio. Cuando llega el 2 de enero se esfuma hasta el fin de año, con sus estragos de carácter sentimental, digestivo, económico y futbolístico.
Por eso se habla de la “cuesta de enero”, que significa que las familias quedaron con los bolsillos vacíos, porque es también un estado mental que induce al gasto desaforado, al consumo desmedido y a la utilización loca de la tarjeta de crédito.

Se dice que la Navidad es de los niños porque son ellos quienes más disfrutan de su magia. Pero en esta navidad fueron los fanáticos alajuelenses quienes más disfrutaron reunidos para celebrar comer, y beber de botellas y toneles de licor.
En las sobremesas interminables de esas celebraciones, todos, en la “cuesta de enero”, regresan de ese viaje con olor a cerveza, ron y Whisky. Significa que las urgencias de los hospitales trabajaron en estos días tiempo extra.
Pero ahora va de nuevo el futbol nacional a partir del 14 de enero, con un futbol mediocre tirando a malo, que perdona casi todo durante casi todo el tiempo, pero no todo durante todo el tiempo.
Ser el mejor con los pies, en ese Torneo de Clausura, no le garantiza nada a la Liga en el próximo. Y lo que menos puede garantizarle es ser otra vez los campeones.
Alajuelense, en este último torneo, se montó en el mismo andamio de jugadores que comenzó a construir y formar casi dos años atrás, con jugadores nacionales y extranjeros de valía.
El arma predilecta de Alajuelense en este último torneo, de defenderse en su campo para contragolpear y ganar 1 a 0, será muy difícil que pueda ser sostenible.

¿Le alcanzará en esta oportunidad con jugar al filo del resultado?
Herediano viene con un reconocido entrenador, (ojalá lo dejen terminar en este campeonato) , y la contratación de nuevos jugadores. Además los florenses están dolidos por quedar fuera de las últimas fiestas navideñas.
Saprissa buscará con un nuevo presidente, aunque no es él quien venga a meter los goles y detener los remates a portería, sacar a este equipo de la improvisación y las ocurrencias que lo han caracterizado desde que asumió Horizonte Morado.
Los periodistas somos famosos por el refrán No news, good news, si no hay noticias, son buenas noticias, que refleja el hecho evidente de que las noticias son malas por definición. En este inicio del torneo todavía no hay malas noticias.
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Si en un restaurante en uno de los platos venden pollo en buen estado, no es digno de un titular ni en una página “on line” o un meme de redes sociales. Pero si el restaurante quiere salir en las noticias, lo mejor que puede hacer es intoxicar a 20 familias.
Veremos cuál equipo al final del campeonato intoxicará a sus seguidores.
Disculpen: yo quería escribir una columna optimista y no me está saliendo. La memoria suele ofrecer resultados espectaculares que nadie puede preveer sobre todo en nuestro futbol.
** El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto.