
La zanahoria ha seguido a ejércitos, exploradores coloniales y políticos para convertirse en una de las verduras más preciadas del mundo.
En primer lugar, debemos agradecer a los árabes la introducción de la zanahoria ( Daucos carota ) en Europa Occidental. A finales del siglo X, se mencionan las zanahorias en un libro de cocina llamado Kitab al-T. abīh ̆ (Libro de los Platos), es el libro de cocina árabe más antiguo conocido. Es posible que se añadiera a las bibliotecas de los invasores moros europeos que establecieron sus propios huertos en la Península Ibérica a principios del siglo VIII.
Sin embargo, el primer registro histórico de la zanahoria como cultivo en España y el sur de Europa se encuentra en la obra del gran agricultor árabe Ibn al-Awwam, hacia finales del siglo XII. Esto sugiere que para entonces ya se cultivaban diversas variedades de zanahoria, aunque sin identificar.
Unos 200 años después, las zanahorias se cultivaban en el norte de Europa y eran apreciadas por su alto contenido de azúcar. Las recetas de la época las convertían en mermeladas, condimentos dulces y postres.

Aunque venían en varios colores y tonos (rojo, blanco y amarillo), se convirtieron en las favoritas en Europa por su dulzura y por no adquirir un color marrón terroso al cocinarse. El término «amarillo» se usa con cierta licencia literaria, ya que el color de la zanahoria ha sido objeto de numerosos debates académicos a lo largo de los años, incluyendo si la zanahoria naranja existía antes de la atención de los criadores holandeses.
La llegada de Colón al Caribe en 1492 desencadenó una transferencia de vegetales nativos en ambas direcciones a través del Atlántico. Los colonizadores que lo siguieron plantaron zanahorias, que podían almacenarse para largos viajes. Sin embargo, no fue hasta principios del siglo XVII que la zanahoria experimentó un drástico cambio de fortuna.
El amor mundial por las zanahorias y la importancia del color en diferentes sociedades y culturas alimentarias significa que las muchas variedades tradicionales cultivadas durante siglos seguirán prosperando junto con los cultivares modernos, que son el producto de sofisticadas técnicas modernas de cultivo de plantas.

Sus principales beneficios para el ser humano son:
Mejora la digestión
La zanahoria es rica en fibras solubles e insolubles como la pectina, celulosa, lignina y hemicelulosa, estas ayudan a combatir el estreñimiento debido a que aumentan el volumen de las heces y estimulan los movimientos naturales del intestino.
Además de esto, las fibras presentes en la zanahoria también sirven de alimento para las bacterias beneficiosas del intestino, manteniendo la salud de la flora intestinal y evitando situaciones, como la diarrea o problemas inflamatorios del intestino, por ejemplo.
Previene el envejecimiento prematuro
Por ser rica en antioxidantes como la vitamina A, beta-carotenos, luteína y flavonoides, la zanahoria evita el daño celular ocasionado por los radicales libres, previniendo la flacidez de la piel, la formación de arrugas y el envejecimiento prematuro.

Cuida excepcionalmente la piel y previene el cáncer
Consumir zanahoria durante el verano podría ayudar a mantener el bronceado durante más tiempo, debido a que los beta-carotenos y la luteína estimulan la pigmentación de la piel, favoreciendo su bronceado natural.
Además de esto, la zanahoria es rica en zeaxantina, un carotenoide que podría ejercer un efecto protector contra los rayos UV del sol, mejorando la apariencia y previniendo el cáncer de piel.
Ayuda a bajar de peso
La zanahoria ayuda en la pérdida de peso por ser rica en fibras que forman una especie de gel en el estómago, aumentando el tiempo de digestión de los alimentos y prolongando la saciedad.
Asimismo, la zanahoria contiene baja cantidad de carbohidratos y calorías, siendo una buena opción para incluir en las dietas para adelgazar.
Proteje la visión
La zanahoria ayuda a proteger la visión, porque es rica en luteína y zeaxantina, carotenoides que protegen los ojos contra el daño de los radicales libres y los rayos ultravioletas del sol, previniendo algunas enfermedades, como las cataratas y la degeneración macular, una enfermedad que disminuye la capacidad de la visión.

Fortalece el sistema inmunitario
La vitamina A presente en las zanahorias tiene una potente acción antioxidante que fortalece el sistema inmunitario, mejorando la respuesta frente a organismos patógenos, como virus, bacterias y hongos.
Además de eso, la zanahoria también contiene falcarinol, un compuesto bioactivo con propiedades antioxidantes e inmunomoduladoras, que impiden el desarrollo y la multiplicación de células cancerígenas en el organismo.
Disminuye el colesterol LDL
Por combatir los radicales libres, los beta carotenos presentes en la zanahoria impiden la oxidación de las células de grasas, disminuyendo los niveles de colesterol LDL o ¨malo¨ en la sangre, evitando el surgimiento de enfermedades cardíacas, como un infarto o una insuficiencia cardíaca.
Controla la presión arterial
Por contener beta-carotenos, compuestos que actúan como antioxidantes y antiinflamatorios, la zanahoria ayuda a controlar la presión arterial, ya que promueve la salud de las arterias, facilitando la circulación de la sangre.
Asimismo, la zanahoria contiene potasio, un mineral que ayuda a eliminar el exceso de sodio en el organismo a través de la orina, promoviendo el equilibrio de la presión arterial y evitando la presión alta.
Regula el azúcar en la sangre
Por contener bajo índice glucémico, la zanahoria ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre, promoviendo el control de la diabetes.
Además, la zanahoria también es rica en fibras que disminuyen la velocidad de absorción del azúcar de los alimentos, ayudando a equilibrar los niveles de insulina y glucosa en sangre, evitando la resistencia a la insulina y la diabetes.
Promueve la cicatrización
La zanahoria posee vitamina K, una vitamina esencial para la coagulación de la sangre, previniendo hemorragias y promoviendo la cicatrización de heridas.
La zanahoria tiene baja cantidad de calorías, carbohidratos y grasas, siendo, por eso, un alimento que ayuda en la pérdida de peso. Asimismo, la zanahoria es rica en fibras que ayudan a prolongar el tiempo de digestión de los alimentos, disminuyendo el apetito a lo largo del día.
Sin embargo, cuando la zanahoria es utilizada en preparaciones con muchas grasas o azúcar, como tortas o frituras, la zanahoria puede favorecer el aumento de peso.
Propiedades
La tabla a continuación muestra la composición nutricional por cada 100 g de zanahoria, tanto cruda como cocida:
| Componentes | Zanahoria cruda | Zanahoria cocida |
| Energía | 41 kcal | 35 kcal |
| Carbohidratos | 9,6 g | 8,2 g |
| Proteínas | 1 g | 0,7 g |
| Grasas | 0,2 g | 0,2 g |
| Fibras | 2,8 g | 3 g |
| Vitamina A | 835 mcg | 852 mcg |
| Beta carotenos | 8280 mcg | 8330 mcg |
| Alfa carotenos | 3480 mcg | 3780 mcg |
| Luteína + Zeaxantina | 256 mcg | 687 mcg |
| Vitamina K | 13,2 mcg | 13,7 mcg |
| Potasio | 320 mg | 235 mg |
| Magnesio | 12 mg | 10 mg |
| Fósforo | 35 mg | 30 mg |
| Vitamina C | 5,9 mg | 3,6 mg |
Para obtener todos los beneficios de la zanahoria es fundamental mantener una alimentación equilibrada y variada, además de practicar actividad física diariamente.

Aunque no exista una cantidad recomendada para consumir zanahoria por día, es indicado un consumo diario de 2 a 3 porciones de vegetales, lo que corresponde a 160 a 240 g de zanahoria por día.
La zanahoria puede ser consumida cruda o cocida en preparaciones, como ensaladas, jugos, batidos, suflés, tortas, sopas o en guisos, junto a carnes o pescados.
Además de eso, la zanahoria puede ser utilizada para preparar jarabes que ayudan a los síntomas de resfriados o gripes.