Sin derecho a enfermarnos

Sin derecho a enfermarnos

Manuel López Fonseca, Lic. en Administración Pública.

Hace algunos meses, estaba preparando un viaje a la hermosa ciudad de Medellín, Colombia y le comenté a un buen amigo sobre este periplo, ya que tenía la particularidad de que en esta oportunidad lo visitaba en mi condición de jubilado y no por temas de trabajo como lo había hecho hace algunos años, aspecto que me permitiría conocer ahora lugares atractivos y turísticos y no solamente oficinas, edificaciones y plantas de tratamiento de aguas residuales como me sucedió años atrás.

Mi amigo al saber que viajaba a la ciudad de la “Eterna Primavera”, como le llaman los paisas, me solicitó que le comprara algunos productos farmacéuticos que él necesitaba, solicitud a la que accedí gustosamente.

Farmacenter en Medellín - Sucursales

Para asegurarme que podía comprar los productos que mi amigo requería y antes de viajar a ese país, consulté en línea a algunas de las cadenas de farmacias de esa ciudad, confirmando que sí tenían en stock los productos que debía comprar.

No obstante, y por curiosidad, se me ocurrió consultar el precio de unas pastillas que, por prescripción médica, debo tomar todos los días para regular mi presión arterial; al realizar la consulta, me llamó la atención el costo, ya que estaban marcadas en $ 23.365 pesos. Por un momento me dije,mira, cuestan 23 dólares americanos está bien el precio, mucho mejor que en Costa Rica.

Cuál fue mi sorpresa que al llegar a Medellín y visitar la farmacia que había consultado en línea en Costa Rica, le pregunté a la dependiente por el precio de las pastillas, con el fin de comprarlas y me indicó efectivamente que costaban COL$ 23.365 pesos colombianos, es decir, que, al hacer la conversión al colón costarricense, el valor era de tan solo 3.165 colones.

Las medicinas serán cada vez más caras (y no necesariamente mejores), según la OCDE

Estas pastillas, que religiosamente debo adquirir todos los meses, normalmente cuestan en Costa Rica 33.119 colones, clarocomprándolas en farmacias de esas que se supone son las que venden más barato, que te regalan una caja después de comprar tres y que, como gran ganga, te otorgan puntos para aplicar descuentos en algunos comercios afiliados.

Bueno, como podrán imaginar, en mi viaje a Medellín, no compré una caja de patillas, me traje de un solo porrazo 5 cajas de la mencionada medicina, las cuales a precio de Colombia me costaron 15.825 colones y a precio de Costa Ricame hubieran costado 165.595 colones, es decir, me gané en esa compra 149,770 colones, monto que me alcanzó para realizar una visita a un médico particular, hacerme una radiografía de rodilla y hasta invitar a mi esposa a almorzar.

Medicamentos, Cápsulas Y Píldoras Acostado En Un Billete De Dólar Enrollado, Sobre Fondo Blanco Fotos, retratos, imágenes y fotografía de archivo libres de derecho. Image 92197864

Todavía sorprendido por el hallazgo sobre el costo de las medicinas en ese país, se me ocurrió hacer una encuestaempírica (ya que no soy experto en realizar estos estudios) y realicé el mismo ejercicio en línea con varios medicamentos en algunos países vecinos y vayan ustedes a imaginarse lo que comprobé, del grupo de países que consulté pude evidenciar ¿saben qué? (como dice un político por ahí), que Costa Rica se lleva el primer lugar respecto al precio más alto de los medicamentos de la región, vaya premio al abuso que nos está recetandoeste gobierno a los ciudadanos de a pie.

En los siguientes dos cuadros se puede apreciar el ejercicio de consulta que realicé, el cual podría tener algunos sesgos, pero que,para los efectos de este artículo, lo único que pretenden demostrar, son las distancias tan marcadas de precios que tiene Costa Rica, respecto a otros países consultados.

Cuadro N° 1

Cuadro N°2

Como se aprecia en el cuadro número 2, las diferencias de precios van desde un 5% en algunos casos, hasta el 90% en otros, pero siempre somos el país más caro en la venta de medicinas. Aquí es donde uno se pregunta, ¿será que el gobierno de turno no tiene expertos que puedan hacer un verdadero análisis del impacto que esta situación está provocando en la salud de los costarricenses?, ¿será que nuestra ministra de salud o nuestra presidenta ejecutiva de la CCSS, deben tener undoctorado de la Harvard University School, de la Oxford University o un MD – PhD para hacer estas investigaciones tan básicas?

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Estoy seguro que un buen profesional involucrado en la investigación y en el alto costo de las medicinas en Costa Rica, fácilmente podría demostrarles a los políticos los beneficios de poder adquirir medicamentos a precios razonables, y si lo que no tienen es capacidad y voluntad para hacer ese tipo de estudios, yo dentro de mi empiricidad, podría intentar algunas sugerencias.

Solo imagínese el lector, cuantas madrugadas podría ahorrarse un ciudadano enfermo por la gripe, la quiebra huesos o cualquiera de esos otros resfríos que ahora nos atacan con frecuencia y para lo cual deben levantarse a las 4:00 am, para ir a hacer fila al EBAIS a fin de que lo vea un médico y le envíe las medicinas que necesita. Posiblemente si este cristiano pudiera ir a una farmacia privada desde que se siente mal y adquirir sus pastillas de manera rápida y a precio razonable, se evitaría estas largas jornadas mañaneras y la CCSS se ahorraría algunos millones de colones en la entrega de medicamentos.

Es posible también que las incapacidades bajen, ya que, si se pudieran adquirir las medicinas a tiempo y de buena calidad en farmacias privadas, la ausencia a laborar a las empresas podría bajar sustancialmente. De igual forma, la cantidad de visitas a la CCSS disminuirían y los médicos contarían con mayor tiempo para atender los casos más serios que presentan otros ciudadanos.

Vitaminas y suplementos fotos de archivo

También, la sociedad costarricense se podría ver ampliamente beneficiada, ya que la compra de vitaminas, reconstituyentes y otras medicinas que fortalezcan la salud, estarían al alcance de muchos ciudadanos de todas las edades y estratos sociales, por lo que posiblemente la CCSS, se evitaría las visitas de muchos ciudadanos a esos nosocomios por complicaciones con enfermedades que con medicina preventiva se podrían evitar.

En fin, nilos gobiernos anteriores y mucho menos el actual, se comieron realmente la bronca de bajarnos el precio de las medicinas y todo se quedó en puras excusas, promesas y justificaciones para seguirnos cobrando precios exorbitantes, que nos obligan a continuar yendo a la CCSS, y si desdichadamente necesitamos con urgencia comprar medicinas en las farmacias privadas para lograr un tratamiento rápido y de mejor calidad, no nos quedará más tren que pasar un tarjetazo y luego resolver como pagamos.

Lo cierto del caso es que a todos los mortales nos queda claro que en Costa Rica las promesas políticas no valen una peseta y que además, penosamente, no tenemos derecho a enfermarnos.

 

 

 

 

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